Primer post. He decidido contar las cosas que estoy viviendo día a día en Canadá. Por eso lo del Pato en Canadá…
Hasta ahora las cosas van bien, la gente se porta muy amablemente conmigo, si bien la mayoría del tiempo estoy con gente relacionada con Michael, hay muchos momentos en los que estoy solo. Sobre todo desde que se fue a trabajar a otro lugar a dar sus cursos de verano.
Me pasé los primeros días abusando de que tenía la heladera llena y varios atados de cigarrillos y literalmente, no asomé la nariz a la calle. Es estúpido, pero me daba miedo. Todo me daba miedo. No poder comunicarme bien con la gente, que no me entiendan o (por Dios!!) no entenderlos a ellos.
Realmente es una estupidez, pero, en fin, son las cosas con las que tuve que lidiar al principio. Cuando me animé a salir, un poco presionado porque la mina que me dió trabajo realmente me necesitaba en la oficina (que es un local, no una oficina…), me cargué los miedos en la mochila y fui todo el viaje diciéndome a mí mismo que estaba todo bien, que todo iba a salir bien (casi Nacha Guevara en sus mejores tiempos – o peores?).
Por suerte, todo realmente salió bien y no tuve mayores inconvenientes en ir a trabajar, pasar por el super, tomar colectivos y trenes, etc. Es increíble lo difícil que pueden resultar las boludeces de todos los días…
Bueno, esto era para romper el hielo, así me “empujo” a escribir regularmente. Todos los días hay algo nuevo que me llama la atención: la manera de hacer algo, un cartel, algo en la tele, algo que veo en la calle… Ayer subí a un colectivo y recién cuando me senté y miré hacia adelante me di cuenta de que el colectivero tenía un turbante negro! Tan ocupado estaba con mis miedos que no me había dado cuenta!
Iba a poner la foto al final, pero me gusta más en el medio, así que acá les cuento, que la foto que está en el medio la saqué el día que nos casamos con Michael, en ese lugar maravilloso que se llama Banff, y ese es el Lago Bermellón (Vermillion Lake).
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