Bueno, ya tenía el horario del colectivo. No pude confirmar nada con Westjet, pero podía hacerlo desde la casa de Tim. Salí con mis cinco minutos de anticipación para la parada, me clavé el mp3 y agarré un libro porque sabía que iba a tener un viaje largo…
Llego a Somerset, la estación con la letra A en éste mapa. Déjenlo abierto para entender lo que sigue. El caso es que yo tenía que tomar el tren en A, como dije antes y bajarme en R (Lions Park). Sin sacarme el mp3, bajo del colectivo y me subo al tren.Siempre hay uno esperando para salir, puede tardar un poco en arrancar, pero nunca hay necesidad de estar esperando a que llegue uno.
En un primer momento pensé que sería lindo prestarle atención a todo, porque era la primera vez que hacía un viaje así de largo por mi cuenta, pero casi al mismo tiempo pensé que podía pispear de vez en cuando el paisaje, cada vez que daba vuelta la página o algo por el estilo. Así que seguí con mi libro y escuchando música.
Llegamos a la estación H (Chinook), no le doy mucha bola, pero me llama la atención que baje tanta gente. “Combinación con algo”, pensé. En el vagón quedamos 3 claramente inmigrantes mexicanos, 2 adolescentes canadienses claramente muy entusiasmadas con su charla teen y un gordo claramente gordo. Creo que estoy siendo veraz. 5 minutos después, el tren no arrancaba y decido sacarme los auriculares. Preguntar o no preguntar? esa es la cuestión… el panorama no era muy agradable, así que decido bajar del tren, de última, podía tomar el siguiente y listo.
Me bajo y veo que hay otro tren delante de ese en el que venía viajando. “Se debe haber roto el mío”, pienso, y subo en el de adelante. Me siento, me pongo el mp3 y a los 3 segundos escucho por debajo que alguien dice algo desde los altoparlantes (sí, en todos lados hay altoparlantes en Canadá). Me saco los auriculares, esperando la repetición que nunca llega y entonces entra mi salvación. Una mina con uniforme le dice al tipo que tengo delante mío que el tren no sigue, que tenemos que tomar un “shuttle” a la salida de la estación (servicio de enlace fue la mejor traducción que encontré, y quédense tranquilos que cuando yo se lo escuché decir a esta mina, tampoco sabía qué mierda tenía que tomar). Ya decidido a no escuchar música y/o leer, me bajo del tren y cuando salgo de la estación encuentro dos micros enormes, de esos con acordeón en el medio. Cada uno con un número distinto (502 y 503, creo), me subo en el primero, total, ya estaba pensando en llamar a Tim para que me venga a buscar a cualquier lado donde terminara…
A todo esto, al pasar veo que hay un grupo de 15 tipos laburando en las vías, haciendo bastante ruido. Ruido que no pude escuchar por el mp3. Me puteé.
En el colectivo fui cogoteando todo el tiempo, tratando de ver algo que me resultara familiar (aunque yo sabía muy bien que nunca había estado por ahí). “Debe pasar por todas las estaciones”, me dijo mi lógica. Y tenía razón. Al ratito enpecé a ver que pegaba una vueltita y entraba cerca de varias estaciones. Me pongo el mp3, pero no saco el libro. De repente para en una de las estaciones y la mayoría de la gente se baja. Y yo no escuché nada (si es que alguien dijo algo). Me puteé de nuevo. Le pregunto al chofer y me dice que esa es la última parada, que de ahí en más puedo seguir en el tren. Perfecto!
Me voy a la primera estación que aparece delante mío. Pregunto si estoy bien ubicado y me dicen que sí. El tren tarda y me pongo a mirar los carteles; me doy cuenta de que estoy en la estación que va en la dirección contraria a la que quiero ir. No hay problema, mi falta de ubicación me prepararó vastamente a lo largo de años de andar perdido y mi amor propio no iba a resultar lastimado por una pavada así. Voy a la estación que corresponde (L Olympic Plaza) y espero.
Párrafo aparte para los carteles. Si los carteles de las estaciones hubieran sido los mismos que están en la página que puse un poco más arriba, la historia terminaba acá. Pero no. Según el cartel de la estación en la que estaba, la línea de tren que tenía que tomar terminaba en la estación P (Dalhousie) y no en R (Crowfoot). Hay que tener en cuenta que yo no tomé la precaución de mirar la página de los trenes antes de salir de casa, todo me fue explicado por teléfono y sonaba demasiado simple como para revisarlo. La casa de Tim está a 4 cuadras de la estación Lions Park. Qué más fácil que eso?
Entonces, estoy esperando el tren y pasa uno que dice City Centre, no lo tomo. Pasa el siguiente, Crowfoot, no lo tomo (acuérdense que estoy esperando uno que diga Dalhousie). Pasa otro City Centre y otro Crowfoot… A 10 minutos entre trenes, ya van 40 minutos. Harto, me subo en el City Centre. Ese tren termina en 10th. Street West, justo una estación después de la curva que yo debería haber tomado para ir a la casa de Tim! (vi la curva desde el tren y me puteé por tercera vez…)
Bajo del tren (obviamente, porque termina ahí) y me voy a buscar un teléfono público para decirle a Tim que me venga a buscar, ya a esta altura estaba más que harto, frustrado y con ganas de llorar (en serio). No encontré ningún teléfono, pero encontré un poco de calma al caminar, así que me puse a buscar la estación que está antes de la curva para retomar el viaje en tren. Cuando llego a la estación (U 8 Street West) veo que pasa por la vía que va en sentido contrario un tren que tiene el cartel de Somerset (desde donde arranqué yo). En un rapto de lucidez me quedo mirando el tren hasta que pasa y veo del otro lado (en la parte de atrás, digamos) un hermoso cartel que dice “Crowfoot”. Ahí sí que me puteé en serio…
El resto del viaje fue normal, llegué a donde tenía que llegar, 2 horas y media más tarde, nos reímos de la historia con Tim y Elisa (su esposa) y me prepararon una taza tamaño baño de capucchino casero. Y cuando digo casero es: café tostado en casa, cafetera espresso, leche calentada a vapor… sólo faltaba que fueran a buscar la leche al fondo de la casa…
Lo bueno de todo esto que pasó es que, más allá de lo mal que la pasé, ya no le tengo miedo a ir al centro solo…